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6
Mar

Aplicaciones conectadas: la data que necesita una smartCity

Una ciudad inteligente implica ser más efectiva. Uno de los pilares de la efectividad es tomar decisiones con información. Así es como el Data-Driven (acciones basados en datos) comienza a tomar fuerza para que una ciudad se convierta en una SmartCity. Una de las claves (y dado que las necesidades de los ciudadanos se mueven más rápido que las políticas públicas) está hoy en las aplicaciones conectadas, que dejan información estructurada y en tiempo real en las manos de los usuarios para que las ciudades comiencen a tomar mejores decisiones. Estas herramientas y los datos que entregan pueden salvar vidas, prevenir el crimen, reducir la tasa de enfermedades e incluso reducir el desperdicio generado por una gran ciudad.

En el último estudio de McKinsey Global Institute (MGI) a más de 50 ciudades, incluido Santiago, descubrió que herramientas o aplicativos conectados entre ciudadanos podrían reducir las muertes en un 10%, acelerar los tiempos de respuesta de emergencia en un 35%, reducir el viaje diario en un 20%, reducir la carga de la enfermedad en un 15% y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 15%, entre otros resultados positivos.

Otro aspecto clave según el estudio es que el 60% de la inversión inicial requerida para implementar la gama completa de aplicaciones podría provenir de actores privados, un efecto positivo tanto en la causa, como en el efecto: una ciudad más conectada, más eficiente, es también una ciudad más productiva para hacer negocios.

Sin embargo, esto traerá nuevos desafíos: convertirse en una SmartCity es menos eficaz como estrategia de desarrollo económico. Las ciudades inteligentes dominadas por el peso y “la voz” de la ciudadanía, lograrán interrumpir algunas industrias de alto impacto, incluso cuando presenten importantes oportunidades de mercado. El poder del ciudadano y clientes forzarán una reevaluación de los productos y servicios actuales para cumplir con las expectativas de calidad, costos y eficiencia de una ciudad. Las compañías que busquen ingresar a los mercados de ciudades inteligentes necesitarán diferentes habilidades, modelos de financiamiento creativos y un mayor enfoque en el compromiso cívico.

Santiago aún está en una fase de crecimiento y optimización de infraestructura, recursos y espacios públicos. Si bien en el ranking de MGI, es la ciudad de América Latina con la mejor evaluación junto con Buenos Aires, ambos con 25 puntos de un total de 55, que incluyen aspectos como la Movilidad, Seguridad, Utilidad, Salud y Desarrollo Económico, está muy por debajo si nos comparamos con Nueva York (34.5 ptos) o Londres (34.5) pero similares con Berlín (24.5) y superiores a Tel Aviv (22.5).

Si bien hay brechas con las grandes metrópolis del mundo, Santiago se proyecta como una de las primeras ciudades “Smart” de América Latina. Para la consecución de esto será necesario responder de manera más efectiva y dinámica a las necesidades y deseos de los ciudadanos.

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