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2
Ene

La necesidad de dar prioridad país al Open Banking

Por Germán Goñi, CEO Fintonic

Hacer de Chile un país desarrollado que dé oportunidades a todos sus ciudadanos, es algo que se vería apoyado si el Open Banking (OB) se vuelve un tema prioritario en las agendas de los sectores público y privado.

El Open Banking permite que todas las personas –más allá de si trabajan como empleados y cuentan con liquidaciones de sueldo, por ejemplo – puedan acceder a productos financieros acordes a sus necesidades, riesgo efectivo y realidad. Es abrir la puerta a una inclusión financiera que abarque a todos los chilenos, más allá de su clasificación en grupos socioeconómicos y permitir que un 30% de los chilenos (según cifras del Banco Central) que trabaja informalmente, pero percibe ingresos, pueda acceder a soluciones personalizadas de financiamiento.

Lo clave es entender esto en el fondo y aplicar las tecnologías actuales y futuras que lo permitan y que aceleren la inclusión financiera de los chilenos, sin limitarla a los soportes  que hoy conocemos y dejando el poder de la información en sus verdaderos dueños, los usuarios. Desde lo técnico, la implementación del OB precisa de sistemas que soporten el flujo de datos entre distintas instituciones – una vez otorgado el consenso de su titular, el cliente-  a través de un conjunto de herramientas digitales y plataformas de software. En la práctica, este marco de referencia provee de interfaces sencillas y baratas para consumir datos entre aplicaciones.

Si bien esta iniciativa presenta grandes desafíos, entre las oportunidades que ofrece el OB están la inclusión financiera, la generación de nuevos negocios, la eficiencia de la inversión, mejorar el servicio al cliente y fomentar la actividad productiva.

En términos de inclusión financiera, aspectos como el estándar tecnológico, la rentabilidad asociada a su uso y la mitigación de riesgos normativos implican hoy, en la práctica, la exclusión de algunos clientes. El OB puede remover algunos de estos obstáculos, posibilitando la incorporación estos grupos subbancarizados, ya que algunas Fintech pueden proveer información mejorada y enriquecida sobre los clientes.

Respecto de la generación de nuevos negocios, se expandiría la oferta de valor  de las institiciones financieras tradicionales (IFTs) hacia productos que la tecnología actual no logra abordar, y se capitalizarían los efectos de red producidos por agregación de mayor oferta y demanda.

En relación a la eficiencia de la inversión, en procesos de implementación compleja o formación costosa de capacidades, se hace deseable que las IFTs incluyan como socios a las Fintech, para que éstas integren sus soluciones. Se evitaría así gastos e inversiones en soluciones ya probadas, destinándose tales recursos a optimizar procesos operativos y comerciales.

Para mejorar el servicio a clientes se podría efectuar mejoras que reduzcan la fricción en los distintos puntos de contacto con el cliente, ya que OB tiene como uno de sus pilares centrarse en sus necesidades.

Y para fomentar la actividad productiva se podría articular una estrategia que, potenciando la inclusión financiera, estimule actividades económicas centradas en la innovación, posicionando a Chile como actor relevante en la región.

Por todo esto, creemos que la aspiración de hacer de Chile un país más desarrollado pasa por una mayor inclusión financiera que permita que las personas puedan optar a financiamiento adecuado para trabajar en lograr sus sueños.

Hay países que ya dieron pasos para avanzar, de modo que el alineamiento a algunas mejores prácticas permitiría un recorrido más expedito. Por otro lado, aprender de los desaciertos producidos en esos casos, mejoraría el proceso a nivel local.

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