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14
Nov

Urgente adaptación del recurso humano

Renovarse o morir. Esta es la consigna que han adoptado diversas empresas en el país para mejorar su competitividad, siguiendo las tendencias del mundo desarrollado en lo que se refiere a la Transformación Digital. Un proceso que implica introducir más tecnología, pero cuyo mayor desafío no está en las máquinas, sino que en la adaptación del capital humano.

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Porque más allá de las instalaciones de equipos, inversiones, programación o renovación de sistemas, hoy existe una importante brecha entre las tecnologías que estamos incorporando a nuestras empresas o instituciones, y las habilidades y competencias de muchos trabajadores para ajustarse a ellas.

La Transformación Digital consiste en una reorientación continua de toda la organización, lo que implica un esfuerzo de la empresa en modernizarse, pero también de sus colaboradores para ponerse al día.

Sin embargo, estamos conscientes que no todos estarán en condiciones o dispuestos a estos cambios, por lo que es importante generar al interior de las empresas una cultura de cambio permanente. En suma, ir pavimentando el camino para hacer las transformaciones con menos traumas.

Hoy sabemos que las empresas necesitan cada vez más profesionales con competencias digitales y con experiencia en transformaciones tecnológicas. Entre las áreas de formación se pueden mencionar la big data, automatización, programación, inteligencia artificial, ciberseguridad, conducción autónoma, internet de las cosas, robótica o nube.

Un estudio de LinkedIn estableció tiempo atrás que de las diez habilidades profesionales más demandadas en España, nueve estaban relacionadas con las TIC y el análisis de datos: cloud computing y distributed computing, análisis estadístico y recopilación de datos, arquitectura web y desarrollo de infraestructura, software QA y user testing, diseño de interfaz de usuario, SEO/SEM, ingeniería y almacenamiento de datos, middleware y software de integración, y software de revisión de control de sistemas.

En la Unión Europea se estima que será necesario cubrir en torno a medio millón de nuevos puestos de trabajo en el sector TIC hasta el año 2020.

Pero las habilidades que estas tecnologías requieren no son tan frecuentes a la velocidad que las empresas las necesitan, lo que supone que nos enfrentamos a una escasez tanto de competencias digitales avanzadas como de profesionales TIC frente a una creciente demanda. Un tema que hay que ayudar a solucionar.

Un estudio de Eurostat del año 2016, por ejemplo, indicaba que solo el 29% de los europeos contaba con competencias digitales avanzadas y 27%, con habilidades digitales básicas, lo que implicaba que poco menos de la mitad de la población europea no tenía las competencias digitales necesarias para afrontar adecuadamente la transformación digital actual.

Curiosamente, una mayoría de ciudadanos europeos, en torno al 73%, consideraba que contaba con las competencias digitales necesarias para afrontar futuros trabajos, y el 80% creía que tenía los conocimientos de las tecnologías digitales suficientes para desempeñar su trabajo actual.

Asimismo, una encuesta de NTT Data sobre el avance de las empresas del sector financiero en lo que se refiere a la transformación digital, sus planes comerciales y tecnológicos, y la disposición de abordar las necesidades de los clientes, a gerentes de Estados Unidos, Europa, Japón y Latinoamérica (incluyendo a Chile), estableció que las firmas de mayor tamaño, en todas las regiones, esperan un mayor impacto de la transformación en sus organizaciones. Y si bien se considera necesaria esta transformación, sólo el 11% estima que ha avanzado en estas iniciativas.

El escenario en Latinoamérica y Chile no es muy diferente al del mundo desarrollado. Es por esto que hay que acelerar los procesos de aprendizaje, donde lo primero es que los trabajadores reconozcan en qué nivel se encuentran realmente respecto de la tecnología, para posteriormente, invitarlos y ayudarlos a reinventarse, especialmente cuando sabemos que tenemos un buen recurso humanos que nos gustaría cuidar.

En el mismo sentido, la colaboración directa del gobierno o a través de sus políticas para impulsar la capacitación serán claves para que muchas personas no se queden atrás y puedan seguir aportando con sus capacidades a las empresas y, al final, al país.